Detergente, desengrasante o desinfectante: ¿cuál usar?

detergente desengrasante o desinfectante

Detergente, desengrasante o desinfectante: qué usar en una planta de alimentos

Elegir un producto de limpieza industrial no debería depender de cuál parece más fuerte, produce más espuma o tiene el aroma más intenso. La selección correcta comienza por tres preguntas: ¿qué tipo de suciedad debe eliminarse?, ¿sobre qué superficie se trabajará y qué nivel de control microbiológico exige el proceso?

Un detergente, un desengrasante y un desinfectante no cumplen la misma función. Utilizar uno en lugar de otro, aplicar una concentración inadecuada o desinfectar una superficie que todavía conserva grasa o residuos orgánicos puede reducir la eficacia del programa de higiene y aumentar el consumo de agua, producto y tiempo de trabajo.

En esta guía explicamos cómo diferenciar estas soluciones y presentamos una matriz comparativa basada en el portafolio y la información técnica de Industrias L&F.

Nota técnica: las concentraciones y condiciones incluidas son referencias de las fichas vigentes consultadas. Todo procedimiento debe validarse de acuerdo con la superficie, el nivel de suciedad, la carga microbiológica, la calidad del agua, la ficha técnica, la Hoja de Seguridad y el protocolo particular de cada empresa.

Limpiar, desengrasar y desinfectar no son lo mismo

Aunque las tres acciones forman parte de un programa de higiene, resuelven necesidades diferentes.

¿Qué hace un detergente?

Un detergente ayuda a desprender y remover suciedad, residuos orgánicos y grasa ligera de las superficies. Es la alternativa habitual para la limpieza rutinaria de pisos, paredes, mesones, equipos y otras superficies lavables.

Los detergentes neutros son especialmente útiles cuando se necesita limpiar con frecuencia sin deteriorar materiales sensibles. También preparan la superficie para que la etapa posterior de desinfección pueda actuar de manera adecuada.

¿Qué hace un desengrasante?

Un desengrasante está formulado para remover grasas, aceites y residuos que un detergente de uso general puede no eliminar con suficiente eficiencia.

No todas las grasas son iguales. La grasa animal o vegetal de una planta de alimentos, la grasa carbonizada de un horno y los aceites mecánicos presentes en un área de mantenimiento requieren formulaciones y condiciones de aplicación diferentes.

¿Qué hace un desinfectante?

Un desinfectante se utiliza para controlar microorganismos después de que la suciedad visible y la materia orgánica han sido removidas. Según el ingrediente activo y el protocolo, puede actuar frente a bacterias, hongos, levaduras o virus.

Por esta razón, desinfectar no reemplaza la limpieza. Una superficie puede verse limpia y conservar contaminación microbiológica; también puede aplicarse un buen desinfectante y obtener un resultado deficiente si todavía hay grasa, proteínas o suciedad que interfieran con su acción.

Matriz para elegir detergente o desengrasante

La primera selección debe hacerse a partir del tipo de residuo y la compatibilidad con la superficie.

Producto Tipo de solución ¿Cuándo utilizarlo? Superficies y aplicaciones destacadas Referencia de uso publicada
DETERCLEAN Detergente industrial neutro, concentrado y biodegradable Limpieza diaria de suciedad general, grasa ligera y residuos orgánicos Acero inoxidable, cerámica, baldosas, pisos epóxicos, concreto, plástico, fibra de vidrio y superficies lavables Entre 10 y 30 ml por litro de agua, según el nivel de suciedad
DEGRADED Desengrasante alcalino biodegradable de alta concentración Grasa animal o vegetal, aceites, proteínas y suciedad orgánica en plantas de alimentos Equipos, utensilios, canastillas, mesones, pisos, paredes e instalaciones; aplicación manual o mediante espuma Limpieza rutinaria: 20–30 ml/L. Limpieza profunda: 50 ml/L
ABRAX Desengrasante alcalino de alta concentración Grasa quemada, carbonizada o fuertemente incrustada Hornos, parrillas, planchas, freidoras, campanas, bandejas, moldes y equipos de cocción resistentes a productos alcalinos Limpieza rutinaria: 10–20 ml/L. Limpieza profunda: 30–50 ml/L. No utilizar sobre aluminio
BIOCLOR Desengrasante alcalino clorado, espumante Grasa pesada, residuos proteicos, materia orgánica y manchas difíciles cuando también se requiere acción blanqueadora y control microbiológico Plantas cárnicas y lácteas, equipos, tanques, utensilios, pisos, paredes y techos Entre 10 y 30 ml/L; enjuague completo con agua potable
GM-12 Desengrasante neutro biodegradable, pH 7–8 Aceites, lubricantes y grasa mecánica en equipos y áreas de mantenimiento Acero inoxidable, aluminio, superficies pintadas, plásticos y caucho; maquinaria, motores, herramientas y pisos. No está planteado para superficies de contacto directo con alimentos Limpieza general desde 20 ml/L; piezas mecánicas desde 100 ml/L, según la grasa

¿Cómo interpretar esta matriz?

  • Para la limpieza cotidiana de superficies lavables y suciedad general, un detergente neutro como DETERCLEAN suele ser el punto de partida.
  • Cuando predominan grasas animales, vegetales, proteínas o residuos orgánicos, se necesita mayor capacidad de desengrase, como la ofrecida por DEGRADED.
  • Para hornos, parrillas y equipos con grasa carbonizada, ABRAX responde a una necesidad de limpieza pesada; su alcalinidad exige verificar la compatibilidad del material y utilizar los elementos de protección indicados.
  • En procesos cárnicos, lácteos o instalaciones con grasa, residuos proteicos y manchas, BIOCLOR integra acción detergente, desengrasante, blanqueadora y desinfectante. Esto no significa que reemplace automáticamente todas las etapas de un protocolo: el responsable del programa debe definir si se requiere una desinfección final independiente.
  • Para aceite y grasa mecánica en maquinaria o mantenimiento, GM-12 ofrece una alternativa neutra compatible con materiales que pueden ser sensibles a productos fuertemente alcalinos.

¿Qué desinfectante utilizar después de limpiar?

La elección del desinfectante depende del tipo de proceso, los microorganismos que se necesitan controlar, el material de la superficie, la presencia de materia orgánica, la dureza del agua, el tiempo disponible, la necesidad de enjuague y las condiciones ambientales.

Producto Ingrediente activo ¿Cuándo se destaca? Condiciones de referencia publicadas Consideraciones principales
SANICLOR Hipoclorito de sodio al 6 % Superficies lavables, áreas generales, procesos que también requieren acción blanqueadora o desodorizante Superficies: 100–600 ppm, mínimo 5 minutos y enjuague. Frutas y verduras: 50–200 ppm, 2–5 minutos y enjuague con agua potable Agente oxidante. No mezclar con ácidos, amoníaco ni otros productos. Puede afectar metales susceptibles a la corrosión
PURIGEN 50 Amonios cuaternarios de quinta generación al 1 % Equipos, utensilios, mesones, líneas, tanques y bandas transportadoras; procesos con aguas duras o presencia residual de materia orgánica Superficies en contacto con alimentos: 150–400 ppm. En el rango indicado no requiere enjuague; por encima de 400 ppm debe enjuagarse No corrosivo según la ficha, biodegradable, libre de fosfatos y de acción rápida sobre superficies previamente limpias
PURIGEN 250 Biguanida polimérica —PHMB— al 1 % Procesos que requieren estabilidad, baja espuma, compatibilidad con equipos y efecto residual Industria de alimentos: 200–400 ppm, con 1–2 minutos de contacto. Hasta 400 ppm no requiere enjuague según la ficha No genera espuma y no es corrosivo bajo las condiciones recomendadas. Debe aplicarse después de una limpieza completa
Ácido peracético al 16 % —SAV 1610— Ácido peracético estabilizado al 16 % con peróxido de hidrógeno Equipos, tuberías, tanques, sistemas CIP, frutas y verduras y procesos que requieren control microbiológico de alto nivel Superficies en contacto con alimentos: 100–200 ppm. Frutas y verduras: 30–80 ppm, durante 2–5 minutos. En los rangos indicados no requiere enjuague Oxidante concentrado. Requiere EPP y control riguroso. No mezclar con hipocloritos, alcalinos, reductores u otros incompatibles
Alcohol etílico al 70 % Etanol al 70 %, listo para usar Superficies pequeñas, equipos y elementos de alto contacto cuando se necesita acción rápida, secado rápido y bajo residuo Aplicar sin diluir mediante aspersión o paño limpio y dejar evaporar Inflamable. Debe mantenerse alejado de calor, chispas y llamas. No está formulado para desinfección cutánea

Esta comparación no busca establecer un “mejor desinfectante” universal. Cada principio activo tiene ventajas, restricciones e incompatibilidades. La solución correcta es la que cumple el objetivo microbiológico sin deteriorar la superficie, dejar residuos no permitidos o generar riesgos innecesarios para los operarios.

El orden correcto del proceso importa

Un programa profesional de limpieza y desinfección normalmente debe contemplar los siguientes pasos:

  1. Inspeccionar y clasificar la suciedad. Identificar si se trata de polvo, residuos orgánicos, grasa animal o vegetal, proteína, aceite mecánico, residuos carbonizados o incrustaciones minerales.
  2. Retirar los residuos gruesos. Eliminar restos de producto y suciedad suelta antes de aplicar químicos.
  3. Aplicar el detergente o desengrasante adecuado. Respetar la concentración, temperatura, tiempo de acción, compatibilidad y acción mecánica definidas en el procedimiento.
  4. Enjuagar cuando corresponda. Retirar el producto de limpieza y la suciedad desprendida con agua de calidad adecuada.
  5. Aplicar el desinfectante sobre la superficie limpia. Cubrir de manera uniforme y respetar el tiempo de contacto.
  6. Enjuagar si el producto, la concentración o el protocolo lo exigen. No asumir que todos los desinfectantes funcionan bajo las mismas condiciones.
  7. Verificar y registrar. Comprobar la concentración y documentar la ejecución del procedimiento.

La Resolución 2674 de 2013 establece en Colombia requisitos sanitarios para la fabricación, procesamiento, almacenamiento, transporte y comercialización de alimentos. Dentro del plan de saneamiento, los procedimientos de limpieza y desinfección deben responder a las necesidades del proceso y contemplar los agentes utilizados, sus concentraciones, forma de uso y periodicidad.

La concentración no debe calcularse “a ojo”

Una solución demasiado diluida puede no cumplir el objetivo de desinfección. Una concentración excesiva, además de aumentar el costo, puede obligar a realizar un enjuague, deteriorar materiales, dejar residuos o elevar el riesgo para el personal.

Para mejorar la repetibilidad del proceso se pueden utilizar:

Medir la concentración no sustituye la validación microbiológica, pero sí ayuda a comprobar que la solución fue preparada dentro del rango definido y a detectar desviaciones antes de que afecten el proceso.

Cinco errores frecuentes al seleccionar productos de limpieza industrial

1. Utilizar un desinfectante sobre una superficie sucia

La grasa, las proteínas y otros residuos pueden impedir que el desinfectante entre en contacto adecuado con la superficie. Primero debe limpiarse y después desinfectarse.

2. Usar siempre el producto más alcalino o concentrado

Mayor alcalinidad no significa mayor conveniencia para todas las aplicaciones. Un producto fuerte puede deteriorar aluminio, pintura, caucho u otros materiales si no es compatible con ellos.

3. Confundir grasa alimentaria con grasa mecánica

La grasa de un horno o una línea de producción no se comporta igual que un lubricante presente en un motor. Por eso ABRAX, DEGRADED y GM-12 responden a necesidades diferentes.

4. Mezclar productos químicos

Mezclar hipocloritos con ácidos o amoníaco puede liberar gases peligrosos. El ácido peracético tampoco debe mezclarse con hipocloritos, productos alcalinos o agentes reductores. Cada producto debe utilizarse de acuerdo con su ficha y su Hoja de Seguridad.

5. No controlar concentración ni tiempo de contacto

Preparar una solución correctamente y retirarla antes de tiempo puede dar un resultado insuficiente. Concentración, cobertura, tiempo, temperatura y enjuague forman parte de un mismo procedimiento.

Preguntas frecuentes

¿Un detergente también desinfecta?

No necesariamente. Su función principal es remover suciedad y facilitar su arrastre. Solo puede atribuirse una acción desinfectante cuando la formulación y la ficha técnica del producto así lo establecen.

¿Un desengrasante reemplaza al detergente?

Depende de la suciedad. Para grasa pesada puede ser más adecuado un desengrasante; para limpieza rutinaria y suciedad general puede ser suficiente un detergente neutro. La decisión debe considerar también el material de la superficie.

¿Cuál es el mejor desinfectante para una planta de alimentos?

No existe uno mejor para todos los casos. Hipoclorito, amonio cuaternario, biguanida, ácido peracético y alcohol tienen aplicaciones, tiempos, compatibilidades y requisitos de enjuague diferentes. La selección debe hacerse con base en el riesgo y el protocolo del proceso.

¿Se puede desinfectar sin limpiar primero?

No es una práctica recomendable. La suciedad y la materia orgánica pueden interferir con la acción del desinfectante. La desinfección debe realizarse sobre superficies previamente limpias.

¿Cómo sé si la solución quedó bien preparada?

Además de utilizar un sistema de dosificación controlado, debe verificarse con el método correspondiente al ingrediente activo y al rango de concentración: tirillas, papel indicador o instrumentos de medición definidos en el procedimiento.

Una selección correcta empieza por conocer el proceso

El producto adecuado no se escoge únicamente por su nombre comercial. Deben evaluarse el tipo de suciedad, el material, el área, la frecuencia de limpieza, la carga orgánica, la calidad del agua, el riesgo microbiológico y las condiciones de operación.

En Industrias L&F contamos con soluciones para limpieza, desengrase, desinfección, dosificación y verificación de concentraciones. Nuestro equipo puede ayudarte a revisar las necesidades del proceso y seleccionar la alternativa compatible con tus superficies y objetivos de higiene.

Solicita asesoría técnica y encuentra la solución adecuada para tu proceso.

¿Conoces los requisitos sanitarios que deben cumplir los materiales en contacto con alimentos?

Elementos en contacto con alimentos

De acuerdo con la Resolución 683 de 2012 Los materiales en contacto con alimentos son todos aquellos objetos, envases, equipos y superficies en general destinados a entrar en contacto directo con productos alimenticios,  dichos materiales deben cumplir con requisitos establecidos en la normatividad sanitaria con el fin de evitar convertirse en fuente de contaminación de los mismos.

Teniendo en cuenta los grupos de materiales que podemos encontrar en la fabricación de envases, equipos y superficies en contacto con alimentos, estos se clasifican en

     

      1. Materiales plásticos, incluidos sus aditivos.

      1. Elastómeros y cauchos, incluidos sus aditivos.

      1. Celulósicos y sus aditivos.

      1. Papeles, cartulinas y cartones, incluidos sus aditivos.

      1. Vidrios y cerámicas.

      1. Metales y aleaciones, incluidos sus revestimientos como barnices, esmaltes y lacas.

    Los alimentos entran en contacto con diferentes materiales en distintas fases:

       

        • Producción: maquinaria, equipamiento, instalaciones, utensilios

        • Preparación: utensilios, artículos para su elaboración, recipientes

        • Consumo: platos, cubiertos, vasos,…

        • Almacenamiento: latas, envases, contenedores, etc.

      Al entrar en contacto con los alimentos, los materiales pueden:

         

          • Transferir sus componentes al alimento

          • Alterar la composición del alimento

          • Alterar las características organolépticas del alimento

        Cualquier material destinado a entrar en contacto con alimentos debe ser lo suficientemente inerte para evitar que se transfieran sustancias a los alimentos en cantidades lo suficientemente grandes para poner en peligro la salud humana.

        En Colombia los materiales en contacto con alimentos se encuentran regulados por la Resolución 683 de 2012 que establece el Reglamento Técnico sobre los requisitos sanitarios que deben cumplir los materiales, objetos, envases y equipamientos destinados a entrar en contacto con alimentos y bebidas para consumo humano. Además, algunos materiales disponen de legislación específica que define los requisitos especiales de los mismos:

        Resolución 4142 de 2012 para materiales metálicos

        Resolución 4143 de 2012 para plásticos y elastoméricos y sus aditivos

        Resolución 834 de 2013 para materiales celulósicos y sus aditivos

        Para poder garantizar la seguridad de este tipo de materiales resulta necesario comprobar que las migraciones globales o específicas, es decir de todo el conjunto de moléculas del material en cuestión o de una molécula o grupo de moléculas en concreto, están por debajo de los valores legislados. Esto es así ya que la legislación tiene como objetivo garantizar que la exposición del consumidor a un determinado peligro no sobrepasa los valores que se consideran seguros tras realizar estudios de evaluación del riesgo toxicológico.

        La Resolución 683 de 2012 además establece las Buenas prácticas que deben cumplir los fabricantes de objetos, envases y equipamientos destinados al contacto con los alimentos para asegurar el cumplimiento de los requisitos sanitarios y la prevención de contaminación que ponga en riesgo la inocuidad de los alimentos y bebidas.

        El principal material utilizado en la fabricación de equipos para el procesamiento de alimentos es el acero inoxidable, sin embargo, no todos los aceros inoxidables cumplen los requisitos sanitarios o son aptos para entrar en contacto con alimentos.

        Con el fin de verificar si un material es apto para el contacto con alimentos existen “listas positivas” de materiales que han demostrado ser inocuos en ensayos toxicológicos, cuyo uso está autorizado para la fabricación de materiales, objetos, envases y equipamientos destinados a entrar en contacto con alimentos o bebidas; dichas listas son emitidas por organismos internacionales como la FDA (Food and Drug Administration) de Estados Unidos; CE (Unión Europea o Estados Miembro de la Unión Europea) o Mercosur.

        De acuerdo con lo anterior es importante que la Industria de alimentos conozca si los materiales con los cuales están fabricados sus equipos se encuentran en las listas positivas mencionadas y contar con la certificación de su cumplimiento de tal forma que puedan prevenir la contaminación de sus productos y tener la certeza de fabricar sus productos en equipos seguros y libres de riesgos para la salud del consumidor.

        ¿Quieres certificar tus equipos? Contáctanos.

        Añade aquí tu texto de cabecera

        ¿Conoce que es una ETA y como prevenirla?

        Pruebas microbiologicas

        Las Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA) son el síndrome originado por la ingestión de alimentos y/o agua, que contengan agentes etiológicos en cantidades tales que afecten la salud del consumidor a nivel individual o grupos de población.  Las alergias por hipersensibilidad individual a ciertos alimentos no se consideran ETA, sin embargo, agencias internacionales como la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos de América, consideran el evento cuando este es debido a una declaración inadecuada de los alérgenos.

        Las ETAs se dividen en:

        Infecciones Alimentarias: resulta de la ingestión de alimentos conteniendo microorganismos patógenos vivos, como Salmonella, Shigella, el virus de la hepatitis A, Trichinella spirallis y otros.

        Intoxicaciones alimentarias: ocurre cuando las toxinas producidas por bacterias o mohos están presentes en el alimento ingerido o elementos químicos en cantidades que afecten la salud. Las toxinas generalmente no poseen olor o sabor y son capaces de causar la enfermedad incluso después de la eliminación de los microorganismos.

        Para que ocurra una ETA, el patógeno o su(s) toxina(s) debe(n) estar presente(s) en el alimento. Sin embargo, la sola presencia del patógeno no significa que la enfermedad ocurrirá. En la mayoría de los casos de ETA:

        • El patógeno debe estar presente en cantidad suficiente como para causar una infección o para producir toxinas.
        • El alimento debe ser capaz de sustentar el crecimiento de los patógenos, o sea, debe presentar características intrínsecas que favorezcan el desarrollo del agente.
          El alimento debe permanecer en la zona de peligro de temperatura durante tiempo suficiente como para que el organismo patógeno se multiplique y/o produzca toxina. Otras condiciones extrínsecas deben prevalecer para que esta multiplicación y/o producción de toxina sea favorecida.
        • Debe ingerirse una cantidad (porción) suficiente del alimento conteniendo el agente, para que la barrera de susceptibilidad del individuo sea sobrepasada.

        Casi 1 de cada 10 personas enferman cada año en el mundo por ingerir alimentos contaminados y 420.000 mueren como consecuencia de estas enfermedades.

        Casi un tercio (30%) de todas las muertes por ETAs se producen en niños menores de 5 años, pese a que los niños de esa edad representan solo 9% de la población mundial.

        Esta es una de las conclusiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el informe Estimación de la carga mundial de las enfermedades de transmisión alimentaria, el más completo publicado hasta la fecha sobre el impacto de los alimentos contaminados en la salud y el bienestar.

        ¿Como prevenir las ETAs?

        Dentro de las medidas para prevenir las enfermedades transmitidas por Alimentos recomendadas por la OMS ( Organización Mundial de la Salud) se encuentran: usar y consumir sólo agua potable, Evitar la contaminación cruzada,  Limpieza y desinfección adecuada, Cocinar completamente los alimentos, Refrigerar los alimentos que lo requieran  

        La Limpieza y desinfección durante el procesamiento y manipulación de los alimentos es clave en la prevención de la contaminación, un correcto proceso de Higiene evita que los alimentos puedan contaminarse con microorganismos patógenos que son aquellos capaces de provocar infecciones o Intoxicaciones alimentarias. El Plan de limpieza y desinfección debe ser específico para cada proceso y tener en cuenta todas las áreas, equipos, superficies y personal manipulador de los alimentos, así como los productos adecuados que garanticen la efectividad en la eliminación de los microorganismos que pueden llegar a estar presentes, adicionalmente la limpieza y desinfección permiten preservar la vida útil del alimento y  cuidar la salud de los consumidores, lo que representa cuidar la imagen confiable de la empresa fabricante y su prestigio. 

        En Industrias L&F fabricamos productos especializados para el proceso de Limpieza y desinfección de las industrias alimentarias, disponemos de un amplio portafolio de productos que se adaptan a las necesidades específicas de cada uno de nuestros clientes.

        Si quieres más información, ponte en contacto con nosotros, estaremos listos para asesorarte.

        Últimas modificaciones en el etiquetado frontal de advertencia para alimentos

        ingenieria de alimentos

        Etiquetado frontal de advertencia para alimentos

        Basándose en evidencia científica recolectada por la Universidad de Antioquia, el Ministerio de Salud y Protección Social emitió en Diciembre de 2022 la Resolución 2492 que modificó la Resolución 810 de 2021 realizando ajustes en la forma de presentar los sellos de advertencia que alertan los excesos de azucares, grasas saturadas y sodio en alimentos empacados y bebidas envasadas.

        De acuerdo con lo expuesto, el estudio analizó diferentes formas y figuras para los sellos advertencia, donde la forma octagonal resultó ser aquella que tiene mayor capacidad para llamar la atención del consumidor, aumentando la percepción de que se trata de productos que no son saludables. De igual manera se identificó que el texto que más llama la atención es “exceso en”, al igual que el color negro es el más adecuado.

        Cabe aclarar que lo que dispone la resolución 810 de 2021 que no está relacionado con el etiquetado frontal, como es el caso de la información de la tabla nutricional, no presenta modificaciones y sigue aplicando lo que se declaró inicialmente.

        La última modificación corresponde a la Resolución 254 del 21 de febrero de 2023 que realiza ajustes argumentando que se presentaron errores de digitalización en la Resolución 2492 de 2022, adicionalmente se presentó un cambio en el artículo 32 en cuanto al tamaño de los sellos respecto al área de la cara principal de la etiqueta incrementándolo en los envases o empaques que tengan más de 300cm2 de área, pasando del 5% al 15% del área.

        El Invima en días pasados publicó en su página web una línea del tiempo y recomendaciones para el agotamiento de etiquetas según lo dispuesto en la Resolución 2492 de 2022.

        ¡¡Si necesitas conocer un poco más sobre estas nuevas modificaciones que afectan el etiquetado de tus productos alimenticios y requieres asesoría para su cumplimiento, no dudes en contactarnos!!